TEST DE LA FAMILIA
El
Test
del
dibujo de la familia es un test proyectivo que evalúa
fundamentalmente el estado emocional de un niño, con respecto a su adaptación
al medio familiar. Si bien existen diversas versiones, la técnica más usada en la práctica clínica
actual es la descrita por Louis Corman en 1961.
El
test es aplicable niños desde la edad preescolar y, si bien, su
correcta interpretación exige experiencia y formación psicoanalítica,
existen parámetros orientadores de su interpretación que el resto de los
profesionales de la salud pueden utilizar en las evaluaciones de sus pacientes
La
administración de esta prueba puede realizarse indicando al niño que pinte a su
familia o a una familia sin concretar más datos. Según algunos autores, esta
segunda opción permite dar al niño más libertad para expresar sus sentimientos
más íntimos pero tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, no podemos conocer la
valoración de los personajes reales sino que tenemos que efectuar inferencias
de los supuestos personajes y roles sobre los miembros de su familia.
La
técnica de aplicación del test consta de tres pasos básicos:
1. Darle instrucciones para que efectué el dibujo pero dándole libertad absoluta y tranquilizándolo en el sentido de que no vamos a ponerle nota y que no es importante que el dibujo sea perfecto. El establecimiento de una buena relación previa y motivación hacia la tarea es fundamental. No hay límite de tiempo.
1. Darle instrucciones para que efectué el dibujo pero dándole libertad absoluta y tranquilizándolo en el sentido de que no vamos a ponerle nota y que no es importante que el dibujo sea perfecto. El establecimiento de una buena relación previa y motivación hacia la tarea es fundamental. No hay límite de tiempo.
2. Controlar
discretamente al niño pero sin que se sienta muy observado. Debemos ir
memorizando (o anotando) detalles de interés como posibles pausas, errores,
actitud, etc. También el orden en el que va pintando los diferentes personajes.
3. Una vez acabado el dibujo mostrar interés por el trabajo efectuado. No se trata de felicitarlo gratuitamente sino de destacar algunos aspectos del mismo: el color, la forma, algún objeto en particular. El niño debe percibir que estamos interesados, sorprendidos, con lo que ha hecho y evidentemente que estamos satisfechos. A partir de aquí podemos empezar a indagar en aspectos concretos del dibujo. El orden de las preguntas puede variar según transcurra el diálogo.
A
título de ejemplo las preguntas clave serían las siguientes:
a) ¿Dónde están? ¿Qué ocurre?
a) ¿Dónde están? ¿Qué ocurre?
b) Quien es cada personaje (padre, madre,
hermano...)
c) ¿Cuál es el más bueno? ¿Cuál es el menos bueno?
d) Con cuál de ellos te lo pasas mejor
e) Con quien te gusta estar menos
f) Cuál de ellos está más triste y porqué.
Las preguntas se irán ajustando al propio desarrollo de la conversación. El psicólogo debe profundizar en aquellos puntos que considere relevantes para el proceso evaluativo.
En el caso de que el niño haya efectuado el dibujo de una familia sin concretar deberemos preguntarle con quién de los personajes dibujados se identifica y qué es lo que le sucede a cada uno de ellos.
Independientemente de la información aportada verbalmente por el niño, disponemos de una gran cantidad de información en el propio dibujo y que debemos saber interpretar. Antes, pero, de apuntar algunas claves para su interpretación, sugerimos unas pautas generales.
Análisis del grupo familiar
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Característica:
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Significado
psicológico:
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1-
El Tamaño
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Se refiere al espacio que
ocupa el dibujo dentro del soporte de papel proporcionado (folio, cuartilla,
etc.). El tamaño puede clasificarse en: Muy grande, grande, mediano, pequeño
o muy pequeño. Se dice que es muy grande cuando no cabe en el marco de papel
proporcionado necesitando otro. Los tamaños
grandes se relacionan con carácter extrovertido, sentimiento de
seguridad y confianza en uno mismo. Expresa la sensación de poder hacer
frente a los retos externos. Sin embargo, dibujos grandes con trazos impulsivos,
formas muy distorsionadas o extravagantes pueden ser indicadoras de exceso de
vanidad o menosprecio de los otros. Por su parte los dibujos pequeños o muy pequeños, en especial, cuando aparecen en
un rincón de la hoja, denotan sentimientos de indefensión, desvalorización,
retraimiento, desazón, temor hacia el exterior, desconfianza, timidez. En
casos extremos, posibilidad de trastornos emocionales, depresión, ansiedad.
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2-
Tipo de trazo
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La forma que adopta el trazo puede
definir algunas características: predominio de las formas curvas se asocia a capacidad de adaptación, sensibilidad,
imaginación, sociabilidad, extraversión; por su parte las formas rectas y angulosas indican
voluntad, tenacidad, pero también, si éstas se manifiestan con trazos muy
alargados, exagerados con tendencia ascendente, pueden suponer hostilidad
hacia el exterior, conductas impulsivas o agresivas.
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3-
Orden en el que se han pintado los personajes
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Generalmente, el
personaje pintado en primer lugar es el de admiración e identificación del
niño. Suele ser la figura con mayor vinculo afectivo (normalmente madre). Por
ello es muy importante estar pendiente del orden cronológico en el que se van
dibujando los diferentes personajes. Cuando alguno de ellos es dibujado
alejado del grupo puede significar deseo de apartarlo o alejarse de él. Puede
ser que le tenga cierto temor (padre) o que simplemente le tenga celos
(hermano). A veces ocurre que es el propio niño quien se pinta alejado del
grupo. En estas ocasiones podemos sospechar que se producen ciertos
conflictos dentro de la familia y que el niño toma una distancia prudencial.
Cuando el niño se dibuja a sí mismo
en primer lugar: se asocia a cierto egocentrismo, dependencia,
necesidad de ser tenido en cuenta, miedo a la separación (necesita asegurar
su proximidad a la familia).
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4- Las distancias entre
personajes
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La distancia entre el
dibujo del propio niño y los diferentes personajes nos dará una idea de la
distancia afectiva entre los mismos. A mayor distancia física, mayor
distanciamiento afectivo. Las figuras que son percibidas con mayores vínculos
afectivos son los más próximos (normalmente los padres). Cuando los hermanos
se sitúan alejados del núcleo familiar o simplemente se omiten del dibujo,
puede ser un síntoma de celos.
Una familia que se dibuja con sus personajes agrupados suele mostrar una
familia unida con buenos vínculos de comunicación. Si están unidos cogiéndose las manos, el niño puede
expresar su voluntad de que permanezcan unidos. Si contrariamente, los
personajes se muestran dispersos en el papel es síntoma de distancia afectiva
y poca comunicación.
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5-
Omisión de alguna de las figuras (padre, madre, etc.)
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Omisión del propio niño: Baja autoestima, poca identificación
con el núcleo familiar o sentimientos de exclusión del mismo. Temor a algunos
de los personajes próximos que se asocian a la familia. Omisión del padre (madre o hermano): Se
asocia con el rechazo a los mismos. Puede tener (según circunstancias del caso)
el significado de celos (p.e. hacia un hermano pequeño) o también de temor o
miedo hacia la figura omitida. El niño expresaría así inconscientemente su
voluntad de alejar al personaje tanto física como emocionalmente.
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6-
Elementos ajenos a la familia
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En algunos de los dibujos
de la familia pueden aparecer animales, objetos u otros elementos. Hay que
interpretar todas estas claves en función del dibujo en su conjunto. Un
exceso de elementos ajenos a la familia puede relacionarse con un patrón
cognitivo con dificultad para centrarse en lo fundamental (distracción,
dificultad de síntesis, pensamiento peculiar...), pero también, pueden
proporcionarnos pistas sustanciales acerca de cómo ven y sienten los niños a
cada miembro de la familia. Si cada familiar se muestra ocupándose de
determinadas actividades personales,
es síntoma de comunicación fragmentada. Cuando vemos intercalados perros o animales domésticos entre
el propio niño y otros personajes de la familia puede señalarnos
distanciamiento afectivo. El padre que es dibujado en un plano superior (por
encima del suelo) o cercano a las nubes significa distanciamiento físico y/o
afectivo (p.e. padre que está fuera trabajando durante largos tiempos). Los
niños pueden expresar así su sentimiento de angustia por la separación física
y lo sitúan en un plano dificilmente alcanzable. Son también habituales la
presencia de elementos meteorológicos (sol, nubes, lluvia, etc..). Su
significado debe buscarse también según las claves de todo el dibujo. El sol, en especial cuando se
muestra sonriente, suele expresar felicidad, alegria, estado de ánimo
positivo, extraversión, ganas de comunicarse, sociabilidad. Algunos autores
identifican el sol como símbolo o representación del padre (fuente de luz,
protección, vida...). Por su parte la lluvia,
tormentas, se relacionan con la expresión inconsciente de ciertos
temores o miedos.
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7- Negarse a dibujar a la
familia
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Con cierta frecuencia, a
algunos niños les cuesta dibujar a su familia. Según la edad, pueden manifestar
que carecen de habilidad con el lápiz y temen que les quede mal. Si una vez
tranquilizados al respecto siguen insistiendo, hay que valorar la posibilidad
de problemas familiares y un cierto bloqueo e inhibición a dar detalles al
respecto. En estos casos es mejor, en un primer momento, cambiar al dibujo
del árbol que es menos intrusivo.
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Característica:
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Significado
psicológico:
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Tamaño relativo de los
personajes
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En general, si el tamaño
de un personaje es mayor que el resto
puede indicar que para el niño es una figura importante. Dependerá a su vez
de la distancia al propio niño de si esta importancia es en sentido negativo
(figura que es vista como dominante o autoritaria) o positivo (figura a la
que le gustaría parecerse y con la que se identifica). Personaje excesivamente grande: Figura que
probablemente es sentida por el niño como opresora. Por su parte los personajes reducidos pueden indicar
cierta distancia afectiva del el niño, pero también necesidad de reducirlos
ya que los considera rivales potenciales.
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Las
diferentes partes del cuerpo:
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Analizar
con detalle cómo se han representado los diferentes elementos que componen la
figura humana nos da pistas de cómo ve el niño al personaje en cuestión. A
continuación se muestran los elementos principales:
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La
Cabeza
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La cabeza es la zona más
expresiva, donde el niño intuye las emociones de los otros y aprende a
imitarlas. Una cabeza grande y expresiva puede indicar un carácter expansivo.
Si es excesivamente grande puede asociarse a egocentrismo. La cabeza pequeña
indica tendencia a la timidez a aislarse del entorno a que no lo vean y pasar
desapercibido.
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La
boca
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Hay que prestar especial
atención a la boca. Su tamaño
y expresión nos dará una idea del estado emocional con que el niño ha
reflejado a ese personaje. Cuando en la cara faltan elementos como la boca o
los existentes son inexpresivos pueden ser indicadores de problemas
emocionales. Cuando en la boca se dibujan los dientes, en especial, si son
grandes, se sombrean o tiene forma afilada, se asocia a agresividad hacia los
otros, necesidad de marcar el propio terreno, sentimientos de opresión o
rechazo.
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Los
ojos
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Son los órganos
principales de entrada de información en niños. Ojos grandes y bien dispuestos son propios de vitalidad, interés
por lo nuevo, curiosidad, ganas de aprender y comprender lo que le rodea. Si
son excesivamente grandes, recelo, vigilancia, desconfianza. Es necesario
analizar si se han introducido las cejas y la expresión resultante es de alegría,
temor o indiferencia. Los ojos pintados sin pupilas en el caso de niños más
grandes (10 años) pueden indicar inmadurez, retraso o déficits de
aprendizaje.
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La
nariz
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La ausencia de nariz puede indicar (a partir 6,7
años) timidez, retraimiento,
ausencia de agresividad, poco empuje. En niños mayores (etapa pre pubertad y adolescencia),
algunos autores, la relacionan con un símbolo fálico si su tamaño es
exagerado, pudiendo indicar un deseo sexual. Su omisión indicaría un temor
del niño a sus primeros impulsos sexuales.
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Las
orejas
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Las orejas nos permiten escuchar y un
correcto dibujo de las mismas está relacionada con un interés de aprender, de
integrar información exterior. Cuando se muestran grandes y muy redondeadas
indican baja autoestima, posibilidad de bajo rendimiento escolar.
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El
cabello y los pelos
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Cuando el cabello está presente en el dibujo
puede indicar una tendencia a cuidar los detalles, perfeccionismo (si se efectúa
con pulcritud), interés por la apariencia, por gustar, presumir. Si el pelo
es largo y se muestra alborotado o en movimiento: vitalidad, fuerza,
necesidad de libertad, de escapar de las rutinas. Si se representa con trazos
en punta: agresividad. La barba y
los bigotes suelen aparecer en
niños cuyos padres la tienen, se asocia a madurez, figuras de autoridad,
respeto, fuerza, son modelos a los que normalmente el niño respeta (por amor
o también miedo).
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El
cuello
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Con frecuencia, el cuello puede presentarse
exageradamente elevado o inexistente, quedando la cabeza unida directamente
al cuerpo. En el primer caso puede señalarnos interés por crecer, de sentirse
mayor, de controlar a los demás. Si es muy exagerado denota ansias de
sobresalir y deslumbrar. Cuando no se dibuja se puede considerar
"normal" hasta los 10 años aproximadamente, posteriormente se le relaciona
con inestabilidad afectiva y manifestaciones de impulsividad e intolerancia.
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El
Cuerpo
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Si se pinta delgado o
pequeño respecto a las otras partes del cuerpo indica que el niño no está
satisfecho con su cuerpo, puede presentar algún complejo acerca de alguna o
algunas partes del mismo. Si es excesivamente reducido: complejo de
inferioridad. Cuando aparecen pintados granos o pecas, algunos autores,
apuntan la posibilidad de un lazo fuerte con el entorno familiar (en
especial, la madre).
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Los
brazos y manos
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Es uno de los elementos
claves a analizar cuando se trata de figuras humanas. Con las manos
manipulamos objetos y podemos actuar sobre el entorno. Sin embargo podemos
hacerlo de una forma adaptativo pero también de una forma destructiva. Brazos largos: necesidad de
comunicar, extraversión, sociabilidad, motivación a conocer, afectividad. Esto
es válido si no se complementa con puños cerrados, dientes prominentes o que
formen parte de un dibujo con contenidos violentos. Brazos cortos: Miedo al exterior, a comunicarse, dificultad en
las relaciones sociales, inseguridad, retraimiento. Manos grandes: Supone una exageración del significado real. Si
es positivo: necesidad de contacto, de tener amigos, apertura. Si es negativo
(en especial, con el puño cerrado): agresividad, temor hacia el entorno, baja
tolerancia a la frustración. Ausencia
de manos: No hay un criterio único para su interpretación, no
obstante, se asocia con 1) Sentimientos de culpabilidad del niño por las
reprimendas de los padres y otros adultos; 2) Temor a la agresión física (en
general, del padre). Esto es más evidente cuando en el grupo familiar es sólo
el padre el que aparece con las brazos más cortos o sin las manos. Si además,
está distanciado físicamente del niño en el dibujo o aparecen otras figuras
intercaladas entre el niño y el padre, la probabilidad aumenta. No necesariamente
tiene que ser una agresión física lo que teme el niño sino que puede ser una
autoridad excesiva que al niño le causa sufrimiento. Suprimir las manos es
una forma inconsciente de recortarle autoridad. Los dedos: Constituyen un elemento que no aparece con detalle
hasta las edades prepuberales. Cuando a estas edades se omiten o sustituyen
por simples rectas suele estar asociado a discapacidad mental o a trastornos
clínicos.
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Las
piernas
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Las piernas nos
proporcionan estabilidad, capacidad de movimiento, libertad. Unas piernas largas pueden simbolizar
necesidad de estabilidad, firmeza, seguridad. Si son excesivamente largas:
ganas de crecer, de hacerse mayor de adquirir el modelo de adulto rápidamente.
Las piernas cortas pero bien
proporcionadas, estabilidad, control de la realidad, robustez, tendencia a lo
práctico más que a lo ideal (tocar de pies en tierra).
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Otros
elementos
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El
sombreado de la cara (exceptuando cuando se efectúa
de forma suave y color piel) ya sea en parcial (pecas, manchas) o total, se
asocia a angustia, baja autoestima o ansiedad. Es altamente significativo en
niños de 5 a 12 años. Cuando el sombreado se produce en el cuerpo (a partir 8-9 años) la
ansiedad puede que esté concentrada en algún temor (real o imaginario) acerca
de su aspecto físico. Finalmente, en cuello
y manos (a partir 7-8 años) preocupación por alguna actividad
efectuada con las manos ya sea real o imaginaria (robo, agresión). Puede
también indicar problemas emocionales y timidez. Un cuello muy sombreado:
esfuerzos por controlar los impulsos. Borrado
de un personaje: impulsividad, intolerancia hacia el personaje,
sentimientos ambivalentes de amor/odio hacia el mismo.
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EJEMPLO DIBUJO DE LA FAMILIA
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